•·.··.·• Honoris Causa •·.··.·•
Creo que me he hecho merecedora de un titulo Honoris & Causa en Pediatria.
Estos días han sido una locura en cuanto a creencias en trtamientos médicos, y a veces me hace erizar la piel y calentar la sangre de ver como la tan delicada profesión médica se ha vuelto tan comercial y radicalizada en un honorario médico.
Desde el viernes comenzó esta travesía, que descanso en las amigdalas de mi pequeña de 4 años. Con fiebre de hasta 41° comenzó el dilema de cuál tratamiento aplicar y cuál centro asistencial llevarla-
Viernes 05:00 pm: Fiebre mediana, controlada por medios físicos. A los que no tienen mucha relación con esta terminología maternal, lease: bajar la fiebre sin uso de medicamento: baños, frotes, pañitos de agua fresca sobre la frente, etc. Ya a estas altura, su aliendo era hirviente, y pronosticaba -en mi pequeña experiencia en atenciones infantiles -, un daño en la garganta. Después de una eufórica período donde por una gripe, malestar, o molestia, llevaba a mi hija al pediatra con las manos devueltas de medicamentos para la fiebre, vómitos, dolores y quejas; y terminar entre cambios y cambios; tuve que dejarme llevar por mi instito maternal (puro y sano sin aficciones a los simbolismo de farmácos), entonces decidí automedicarle el último "jarabe" que le había funcionado: Bidroxil: antibiótico de amplio espectro (más adelante les explicaré su significancia y de donde radica mi título).
Viernes a golpe de 9:00pm ...: otra vez fiebre alta sobre 39,5° que es muy alta para un niño de esa edad y los tan mencionados riesgo de convulsión fiebril, etc.... Ya le comenzaba a dar el maravilloso Cataflán: difloceniso potásico: antipirético (lease anti inflamatorio y antifiebril).
Aparentemente funcionando perfectamente porque mi niña no había perdido apetito ni su ritmo de travesuras.... La llevo a un centro asistencial por Emergencia. Ya los baños no le bajaban la fiebre si el cataflán, y hasta habia alternado con Atamel: Acetominofén.
Cumpliendo los rigores, intento ingresarla a la emergencia manifestando la delicadeza del asunto, y es que para una madre, su hijo con fiebre siempre estará en riesgo de convulsionar o entrar en shock febril. Ella, temblando de frío, quejandose del malestar.... Entonces, me encuentro con la recepción donde primero hay que cumplir el protocolo del seguro, de la cedula, de que cómo va a pagar, de cuánto es el deducible, etc....mientras mi pequeña paciente esperando con la fiebre llevandola y jalandola por los cabellos....
Como siempre me asisto de alguien para estos casos, dejé adelantando ésto mientras me chequeaban a mi bultita... la Dra. joven, impersonal, y con malestar -asumo por su actitud-, el primer formato que llena: su talón de recibo de honorarios, mientras sin mirarme a la cara, yo trataba de explicarle el proceso que se desarrollaba en el cuerpecito de mi hija, y cómo había tratado de palear la situación. Explícandole que acababa de tomarle la temperatura, y le mostré mi termómetro, me dijo que se lo prestara y que yo se la tomara nuevamente; es decir, ni siquiera se molestó en utilizar los que según los médicos son más eficaces ya que el mío es de esos modernos: digitales e imprescisos. En fín, recetó o mejor dicho, confirmó lo que ya yo le estaba aplicando: Bidroxil. Costo: Bs.33.600,00 asumidos de manera personal, por hacer nada....sólo confirmar lo que ya yo había comenzado.
Sábado...igual sin recordar horarios: Fiebre persistente. Y ya se notaba la presencia de placas infleccionas en sus amigdalas enrojecidas. El malestar comenzó a acentuarse. Supuse en aquel entonces que era cuestión de que el tratamiento hiciera efecto. En el transcurso de ese día, la temperatura subió y la bajé varias veces: con medicamento, baños, frotes de cuerpo, etc. ya comenzaba a sospechar y a arrepentirme de haber llevado a mi hija a ese centro asistencia que nunca cuenta con una pediatra permanente y la culpa comenzó a aparecer por haberle entregado la salud de mi hija y mi dinero a un medico residente que no conoce de niños....
Domingo.... El malestar se accentúo más, tanto para ella como para mí, que ya habia pasado dos noches sin dormir completos, porque para necia con las fiebres en niños: YO !!!. Ya el apetito se estaba esfumando, y entonces en la tarde de ese día: 40.5° de fiebre con ingesta de cataflán y Atamel: No puede ser!!!! algo anda realmente mal.... Y me lanzó al baño al frote y a todos los mecanismo al mismo tiempo sin éxito alguno. Entonces, con apuros y temblando por el valor arrojado por el termómetro, me lanzó al centro asistencia que cuenta con pediatra permanente. Esta vez, por lo menos un profesional más preparado sería quien velaria por la salud de la nena.
Efectivamente, la cosa habia empeorado, ya el enrojecimiento y las placas se habia demasiado evidente, y la fiebre quemaba hasta a quien tocaba. Resultados: el tratamiento debería ser cambiado, porque via oral no habia sido efectivo y habia que actuar con agresividad: Penicilina intramuscular, es decir, inyecciones en puerta...Dios! Mi Chiquita, poessshhhhiita... pero era preferible porque garantizaría -y estaba segura yo de ello-, un rápido mejoramiento.
Con malabarismo propios de una madre, se le aplicó la primera inyección, que no sólo me costo las lágrimas de mi beba, las mías sino tranbién premios adicionales por el sacrificio en el que estaba siendo sometida mi Gordis... y repito: un mal necesario: Costo: Bs.50.000,00 deducible + Bs.76.800,00 entre medicamentos, inyectadoras, regalitos, etc....
Sabia que el sufrimiento seria por 4 tandas, y que a la segunda se verian notablemente los resultados: no más fiebre, mejoramiento del malestar, capacidad de deglutar, etc...
Lunes: En casa para atender a mi niña, igual la fiebre persistente e invariable: ahora más contante y reaccia a reducir. Cada 4 hora, con interválos de 2 para hacerla bajar por medios físicos, es decir, 2 horas de descanso entre tanda y tanda.... sin importar el horario que ésta escogiera para aparecer. Mi cansancio ya notable, pero pie en guardia, mi niña devastada por tanto medicamente seguido, inyecciones, y el malestar propio....pérdida de apetito totalmente, casí obligandola a comer algo...
Martes: Decidido se la llevo a Dionel (su pediatra), porque algo realmente anda mal. Luego de 2 días de antibiótico localizado: Penicilina (Benzetacil - Pronapen) de tan alto valor 1.200.000 y 800.000 unidades y que aún la fiebre persistiera y que las amigdalas en vez de mejoras, más blancas parecían estar: Me aterrorizaba que estuviera haciendo PERSISTENCIA A LOS ANTIBIOTICOS. Algo sumamente grave es estos días cuando aún con muchos recursos, también muchos gérmenes.
Pues comencé a indagar en el ciberespacio, todo lo referente al tratamiento y origen de esta enfermedad: y encontré la respuesta inocentemente escondida: tratamiento errado.
La aplicación de antibióticos de alto especto al principio de la lesión, genera que el germén quede protegido y recubierto, para cuando se aplicó el 2do. antibiótico - el cual debió haberse aplicado en tercer lugar.
Todo esto confirmado por la media naranja o alma gemela de Valeria: Su pediatra, quién con solo mirarla, la sana. Quien pareciera conocerla muy bien. Quién al ver el recipe del tratamiento, hizo un gesto de algo errado y que yo con mis palabras sin tecnicismo médicos le expliqué que consideraba errado por los motivos que habia entendido en la red.
Resultados: Dinero mal gastado: Bs.más de 150.000,00 y lo coloco de primero no porque me duela mucho, sino porque en otro caso de alguien que no los hubiere tenido, o en caso distinto al mío (que es cubierto por un seguro), un gastos inncesario qué por la "mala praxis" o distraímiento médicos, nos hacen incurrir; ingesta de 4 diferentes tipos de antibióticos para tratar una "simple amigdalitis" algo tan comunmente que hasta la internet puede dar, con entedimiento a cualqueir persona del prescrito a seguir y que 2 profesionales de la medicina no puedan ni quieran sentarse analizarlo; noches de penurías pendiente de las subidas fiebriles; prolongación del malestar en una niña de 4 años que lo que desea es estar danzando y jugando todo el día; pérdida de clases y trabajo; estress materal; y por último y lo que más me duele: haber sometido a mi hija al trauma de una inyecciones que no la llevaría a nada o peor aún, le afectaria más la lesión, porque ahora le podría sí hacer resistencia a estos 3 antibióticos mal prescrito y que fueron suministrados incompletamente por cambios en los tratamientos.
En fín, algo en que analizar cómo se encuentra la profesional de la medicina en este comercial mundo de hoy, y de cómo tendremos que recurrir a nuestro ingenio para consultar a la Web o a los instintos maternales y ubicar información que podria abrirnos los ojos a estos negocios vestidos de salud ajena, de tal manera de poder opinar con respecto a la salud de nuestros hijos y nuestros bolsillos...
Estos días han sido una locura en cuanto a creencias en trtamientos médicos, y a veces me hace erizar la piel y calentar la sangre de ver como la tan delicada profesión médica se ha vuelto tan comercial y radicalizada en un honorario médico.
Desde el viernes comenzó esta travesía, que descanso en las amigdalas de mi pequeña de 4 años. Con fiebre de hasta 41° comenzó el dilema de cuál tratamiento aplicar y cuál centro asistencial llevarla-
Viernes 05:00 pm: Fiebre mediana, controlada por medios físicos. A los que no tienen mucha relación con esta terminología maternal, lease: bajar la fiebre sin uso de medicamento: baños, frotes, pañitos de agua fresca sobre la frente, etc. Ya a estas altura, su aliendo era hirviente, y pronosticaba -en mi pequeña experiencia en atenciones infantiles -, un daño en la garganta. Después de una eufórica período donde por una gripe, malestar, o molestia, llevaba a mi hija al pediatra con las manos devueltas de medicamentos para la fiebre, vómitos, dolores y quejas; y terminar entre cambios y cambios; tuve que dejarme llevar por mi instito maternal (puro y sano sin aficciones a los simbolismo de farmácos), entonces decidí automedicarle el último "jarabe" que le había funcionado: Bidroxil: antibiótico de amplio espectro (más adelante les explicaré su significancia y de donde radica mi título).
Viernes a golpe de 9:00pm ...: otra vez fiebre alta sobre 39,5° que es muy alta para un niño de esa edad y los tan mencionados riesgo de convulsión fiebril, etc.... Ya le comenzaba a dar el maravilloso Cataflán: difloceniso potásico: antipirético (lease anti inflamatorio y antifiebril).
Aparentemente funcionando perfectamente porque mi niña no había perdido apetito ni su ritmo de travesuras.... La llevo a un centro asistencial por Emergencia. Ya los baños no le bajaban la fiebre si el cataflán, y hasta habia alternado con Atamel: Acetominofén.
Cumpliendo los rigores, intento ingresarla a la emergencia manifestando la delicadeza del asunto, y es que para una madre, su hijo con fiebre siempre estará en riesgo de convulsionar o entrar en shock febril. Ella, temblando de frío, quejandose del malestar.... Entonces, me encuentro con la recepción donde primero hay que cumplir el protocolo del seguro, de la cedula, de que cómo va a pagar, de cuánto es el deducible, etc....mientras mi pequeña paciente esperando con la fiebre llevandola y jalandola por los cabellos....
Como siempre me asisto de alguien para estos casos, dejé adelantando ésto mientras me chequeaban a mi bultita... la Dra. joven, impersonal, y con malestar -asumo por su actitud-, el primer formato que llena: su talón de recibo de honorarios, mientras sin mirarme a la cara, yo trataba de explicarle el proceso que se desarrollaba en el cuerpecito de mi hija, y cómo había tratado de palear la situación. Explícandole que acababa de tomarle la temperatura, y le mostré mi termómetro, me dijo que se lo prestara y que yo se la tomara nuevamente; es decir, ni siquiera se molestó en utilizar los que según los médicos son más eficaces ya que el mío es de esos modernos: digitales e imprescisos. En fín, recetó o mejor dicho, confirmó lo que ya yo le estaba aplicando: Bidroxil. Costo: Bs.33.600,00 asumidos de manera personal, por hacer nada....sólo confirmar lo que ya yo había comenzado.
Sábado...igual sin recordar horarios: Fiebre persistente. Y ya se notaba la presencia de placas infleccionas en sus amigdalas enrojecidas. El malestar comenzó a acentuarse. Supuse en aquel entonces que era cuestión de que el tratamiento hiciera efecto. En el transcurso de ese día, la temperatura subió y la bajé varias veces: con medicamento, baños, frotes de cuerpo, etc. ya comenzaba a sospechar y a arrepentirme de haber llevado a mi hija a ese centro asistencia que nunca cuenta con una pediatra permanente y la culpa comenzó a aparecer por haberle entregado la salud de mi hija y mi dinero a un medico residente que no conoce de niños....
Domingo.... El malestar se accentúo más, tanto para ella como para mí, que ya habia pasado dos noches sin dormir completos, porque para necia con las fiebres en niños: YO !!!. Ya el apetito se estaba esfumando, y entonces en la tarde de ese día: 40.5° de fiebre con ingesta de cataflán y Atamel: No puede ser!!!! algo anda realmente mal.... Y me lanzó al baño al frote y a todos los mecanismo al mismo tiempo sin éxito alguno. Entonces, con apuros y temblando por el valor arrojado por el termómetro, me lanzó al centro asistencia que cuenta con pediatra permanente. Esta vez, por lo menos un profesional más preparado sería quien velaria por la salud de la nena.
Efectivamente, la cosa habia empeorado, ya el enrojecimiento y las placas se habia demasiado evidente, y la fiebre quemaba hasta a quien tocaba. Resultados: el tratamiento debería ser cambiado, porque via oral no habia sido efectivo y habia que actuar con agresividad: Penicilina intramuscular, es decir, inyecciones en puerta...Dios! Mi Chiquita, poessshhhhiita... pero era preferible porque garantizaría -y estaba segura yo de ello-, un rápido mejoramiento.
Con malabarismo propios de una madre, se le aplicó la primera inyección, que no sólo me costo las lágrimas de mi beba, las mías sino tranbién premios adicionales por el sacrificio en el que estaba siendo sometida mi Gordis... y repito: un mal necesario: Costo: Bs.50.000,00 deducible + Bs.76.800,00 entre medicamentos, inyectadoras, regalitos, etc....
Sabia que el sufrimiento seria por 4 tandas, y que a la segunda se verian notablemente los resultados: no más fiebre, mejoramiento del malestar, capacidad de deglutar, etc...
Lunes: En casa para atender a mi niña, igual la fiebre persistente e invariable: ahora más contante y reaccia a reducir. Cada 4 hora, con interválos de 2 para hacerla bajar por medios físicos, es decir, 2 horas de descanso entre tanda y tanda.... sin importar el horario que ésta escogiera para aparecer. Mi cansancio ya notable, pero pie en guardia, mi niña devastada por tanto medicamente seguido, inyecciones, y el malestar propio....pérdida de apetito totalmente, casí obligandola a comer algo...
Martes: Decidido se la llevo a Dionel (su pediatra), porque algo realmente anda mal. Luego de 2 días de antibiótico localizado: Penicilina (Benzetacil - Pronapen) de tan alto valor 1.200.000 y 800.000 unidades y que aún la fiebre persistiera y que las amigdalas en vez de mejoras, más blancas parecían estar: Me aterrorizaba que estuviera haciendo PERSISTENCIA A LOS ANTIBIOTICOS. Algo sumamente grave es estos días cuando aún con muchos recursos, también muchos gérmenes.
Pues comencé a indagar en el ciberespacio, todo lo referente al tratamiento y origen de esta enfermedad: y encontré la respuesta inocentemente escondida: tratamiento errado.
La aplicación de antibióticos de alto especto al principio de la lesión, genera que el germén quede protegido y recubierto, para cuando se aplicó el 2do. antibiótico - el cual debió haberse aplicado en tercer lugar.
Todo esto confirmado por la media naranja o alma gemela de Valeria: Su pediatra, quién con solo mirarla, la sana. Quien pareciera conocerla muy bien. Quién al ver el recipe del tratamiento, hizo un gesto de algo errado y que yo con mis palabras sin tecnicismo médicos le expliqué que consideraba errado por los motivos que habia entendido en la red.
Resultados: Dinero mal gastado: Bs.más de 150.000,00 y lo coloco de primero no porque me duela mucho, sino porque en otro caso de alguien que no los hubiere tenido, o en caso distinto al mío (que es cubierto por un seguro), un gastos inncesario qué por la "mala praxis" o distraímiento médicos, nos hacen incurrir; ingesta de 4 diferentes tipos de antibióticos para tratar una "simple amigdalitis" algo tan comunmente que hasta la internet puede dar, con entedimiento a cualqueir persona del prescrito a seguir y que 2 profesionales de la medicina no puedan ni quieran sentarse analizarlo; noches de penurías pendiente de las subidas fiebriles; prolongación del malestar en una niña de 4 años que lo que desea es estar danzando y jugando todo el día; pérdida de clases y trabajo; estress materal; y por último y lo que más me duele: haber sometido a mi hija al trauma de una inyecciones que no la llevaría a nada o peor aún, le afectaria más la lesión, porque ahora le podría sí hacer resistencia a estos 3 antibióticos mal prescrito y que fueron suministrados incompletamente por cambios en los tratamientos.
En fín, algo en que analizar cómo se encuentra la profesional de la medicina en este comercial mundo de hoy, y de cómo tendremos que recurrir a nuestro ingenio para consultar a la Web o a los instintos maternales y ubicar información que podria abrirnos los ojos a estos negocios vestidos de salud ajena, de tal manera de poder opinar con respecto a la salud de nuestros hijos y nuestros bolsillos...
















